miércoles 8 de junio de 2011

Llueve...



Era un día quebrado con ganas de echar a llorar, de sacar lo que tenia dentro, el cielo estaba cubierto, bajo su manto un universo de almas terrenales inmersas en sus cobijos de hormigon, poniéndose barreras opacas de incomunicación, encerrados entre cuatro paredes como cobayas girando alrededor de una rueda, pero había pequeños resquicios que dejaban ver el poco atisbo de luz que quedaba, cristales que separaban sus encierros de la verdadera naturaleza, del mana, del agua, del aire y del viento.

De repente todo estallo, una sucesión de relámpagos desencadeno lo inevitable, dijo "aquí estoy yo, hacedme caso", "salid que os quiero ver" y un mar de lágrimas cayó del cielo, como si se sintiera menospreciada e incomprendida, lágrimas cayendo libremente entre las aceras, los coches, los arboles y las casas, humedeciendo el ambiente, dejando un olor especial, a tierra mojada, a madera, a naturaleza, ese olor que te abre los pulmones, como si te elevara, que se te pega y te trae buenos recuerdos, como un deja vu de cotidianidad.

Lágrimas que intentaban romper esos muros, muchas de ellas fracasaban en el intento, pero algunas de ellas tenían la suerte de llegar a tener contacto con esos cristales que les separaban de la civilizacion, la mayoría de las que llegaban no lograban ver nada real al otro lado, solo almas vacías, pero tras el fracaso de muchas una de ellas consiguió recibir la atención que esperaba, tras uno de esos cristales se encontraba ella.

Por un momento mientras las lágrimas surcaban el cristal y descendían suavemente por el como si quisieran decir algo, ella las miraba ensimismada y con una sonrisa en la boca que lo decía todo.

Solo fueron unas gotas de lluvia ante una dulce mirada, lo suficiente para que en ese momento se produjera la magia de su sonrisa y se iluminara el día...

November rain